Lapatilla agosto 29 2026, 6:43 pmPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Este es el título del artículo que terminaré de escribir y publicaré al ver los términos de la mega, o MAGA, operación que anunció Donald Trump, que intentó clarificar Marco Rubio y que celebra Delcy Rodríguez, la criminal que usurpa el poder en Venezuela con el beneplácito de quienes la tienen encañonada. Como miembro de la Junta Directiva de PDVSA durante sus mejores años (segunda mitad de los 90s), participé del proceso de Apertura y de los esfuerzos conexos para asegurar el acceso preferencial a los mercados financieros y la transformación de la empresa en búsqueda de las eficiencias indispensables para aumentar la producción en un mercado donde algunos de nuestros socios en la OPEP tenían costos mucho más bajos y no estaban dispuestos a cederle el mercado de EE.UU. a Venezuela. Esa PDVSA, la azul, era respetada y logró todos los objetivos que se trazó para proyectar con confianza duplicar su producción de 3 a 6 millones de barriles diarios. Nuestras vastas reservas justificaban nuestra ambición, y el gobierno de EE.UU. diseñó una política de seguridad energética hemisférica que asumía que una mejor coordinación entre productores, desde Canadá hasta Argentina, podía garantizar el suministro energético de todos los países sin necesidad de importar petróleo o gas extrahemisférico. Era una estrategia de consenso entre países soberanos capaces de entender los beneficios de una mayor coordinación. Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Todo esto lo destruyeron Hugo
Fuente: La Patilla — Ver nota original